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La Coctelera

PIENSO, LUEGO EXISTO

HIPOCRESÍA NO

26 Noviembre 2009

La dignitat de Catalunya

En el día de hoy, 26 de noviembre, en una iniciativa sin precedentes, 12 rotativos de la prensa catalana, entre ellos los 3 de mayor tirada, han publicado la editorial de forma conjunta. Dicha editorial es significativa, puesto que se ha elaborado transigiendo hasta alcanzar el consenso de forma unánime.

Obviamente, que la editorial haya sido consensuada hasta ser unánime, le da gran fuerza, evitando fisuras interesadas, priorizando claramente aquello que motiva la editorial.

Dicha editorial se ha titulado "La dignitat de Catalunya", y es un toque de atención al Tribunal constitucional, el cual ha de pronunciarse sobre el recurso de inconstitucionalidad que es su momento presentó la formación política de los impresentables peperos.

A los peperos los califico de impresentables por ser tan solo oportunistas, ellos consideran que en España les beneficia oponerse a lo que se acuerda mayoritariamente en Catalunya, de ahí que recurran el Estatut de Catalunya. Pero además recurren como inconstitucional con respecto a Catalunya, aquello que han hecho o apoyado en otras zonas del territorio.

Los medios de comunicación afines a los peperos, los cuales mayoritariamente están instalados en Madrid, han criticado duramente la editorial de los rotativos catalanes. Naturalmente, como es habitual en estos medios, han tratado el asunto de forma tendenciosa, no informando, sino manipulando, falseando el hecho en si, ya sea descontextualizando, o tergiversando.

El incalificable individuo Federico Jiménez Losantos, escondiéndose con lo de la libertad de expresión, ha demostrado nuevamente su nefasto proceder, al decir que "los españoles son los judíos de los nazis catalanes". Espero que este tipo sea llevado ante los tribunales por pronunciar estas vomitivas palabras. Ya esta bien de aguantar a este incendiario, que va de periodista, cuando es un vil manipulador, que solo hace que tergiversar tendenciosamente los hechos.

Indudablemente, los rotativos catalanes, han dado toda una lección, a aquellas formaciones políticas catalanas, que se supone que respaldan el Estatut de Catalunya, al demostrar que sí se puede alcanzar el consenso que logre ser unánime.

Lógicamente, ahora se debería dar otro paso, mediante la convocatoria de una manifestación, manifestación que ha de ser convocada por la sociedad civil de Catalunya, al margen de las formaciones políticas, las cuales considero ilegitimadas, al priorizar sus intereses partidistas por encima de aquello que es esencial en esta cuestión, y no es otra cosa, que la situación que se da con el Estatut de Catalunya.

Evidentemente, aplaudo la iniciativa de los rotativos de la prensa catalana, como igualmente aplaudiré, cuando la sociedad civil catalana, convoque la mifestación que siga el paso dado hoy por la prensa catalana.

Este editorial publicado en defensa de Catalunya ha sido redactado conjuntamente por los 12 diarios cuyas cabeceras figuran al pie.

La dignidad de Catalunya

Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, el rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: «Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratifi cado en referendo y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica». Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el alto tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores. La expectación es alta.

La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta Cámara, confrontada con el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas. Repetimos, se trata de una situación inédita en democracia. Hay, sin embargo, más motivos de preocupación. De los 12 magistrados que componen el tribunal, solo 10 podrán emitir sentencia, ya que uno de ellos (Pablo Pérez Tremps) se halla recusado tras una espesa maniobra claramente orientada a modificar los equilibrios del debate, y otro (Roberto García-Calvo) ha fallecido. De los 10 jueces con derecho a voto, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición sobre la renovación de un organismo definido recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero como el «corazón de la democracia». Un corazón con las válvulas obturadas, ya que solo la mitad de sus integrantes se hallan hoy libres de percance o de prórroga. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre el Estatut de Catalunya. Por respeto al tribunal -un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo-, no haremos mayor alusión a las causas del retraso de la sentencia.

Avance o retroceso

La definición de Catalunya como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de símbolos nacionales (¿acaso no reconoce la Constitución, en su artículo 2, una España integrada por regiones y nacionalidades?); el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Catalunya, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia.

No nos confundamos, el dilema real es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de la misma. No solo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador. El Tribunal Constitucional, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado (un PP que ahora se reaproxima a la sociedad catalana con discursos constructivos y actitudes zalameras).

Los pactos obligan

El alto tribunal va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio de régimen a finales de los años 70 transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad, plenamente insertas en la compleja supranacionalidad europea y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del viejo Estado-nación. Están en juego los pactos profundos que han hecho posibles los 30 años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga.

Hay preocupación en Catalunya y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación. Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad. Los catalanes pagan sus impuestos (sin privilegio foral); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre; afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varios idiomas oficiales en la Unión Europea, una lengua que, en vez de ser amada, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial, y acatan las leyes, por supuesto, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico. Estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa.

Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que el Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos -que no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo-, recordando que no existe la justicia absoluta, sino solo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia. Volvemos a recordarlo: el Estatut es fruto de un doble pacto político sometido a referendo.

Solidaridad catalana

Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de los jueces, pero nadie que conozca Catalunya pondrá en duda que el reconocimiento de la identidad, la mejora del autogobierno, la obtención de una financiación justa y un salto cualitativo en la gestión de las infraestructuras son y seguirán siendo reclamaciones tenazmente planteadas con un amplísimo apoyo político y social. Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable. 

Este texto se ha publicado a El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, Avui, El Punt, Diari de Girona, Diari de Tarragona, Segre, La Mañana, Regió 7, El 9 Nou, Diari de Sabadell y Diari de Terrassa.

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Aquest editorial publicat en defensa de Catalunya ha estat redactat conjuntament pels 12 diaris les capçaleres dels quals figuren al peu.

La dignitat de Catalunya

Després de gairebé tres anys de lenta deliberació i de contínues maniobres tàctiques que han malmès la seva cohesió i han erosionat el seu prestigi, el Tribunal Constitucional pot estar a punt d'emetre sentència sobre l'Estatut de Catalunya, promulgat el 20 de juliol del 2006 pel cap de l'Estat, el rei Joan Carles, amb el següent encapçalament: «Sapigueu: que les Corts Generals han aprovat, els ciutadans de Catalunya han ratificat en referèndum i Jo vinc a sancionar la llei orgànica següent». Serà la primera vegada des de la restauració democràtica de 1977 que l'alt tribunal es pronuncia sobre una llei fonamental ratificada pels electors. L'expectació és alta.

L'expectació és alta i la inquietud no és escassa davant l'evidència que el Tribunal Constitucional ha estat empès pels esdeveniments a actuar com una quarta Cambra, confrontada amb el Parlament de Catalunya, les Corts Generals i la voluntat ciutadana lliurement expressada a les urnes. Repetim, es tracta d'una situació inèdita en democràcia. Hi ha, no obstant, més motius de preocupació. Dels 12 magistrats que componen el tribunal, només 10 podran emetre sentència, ja que un (Pablo Pérez Tremps) està recusat després d'una espessa maniobra clarament orientada a modificar els equilibris del debat, i un altre (Roberto García-Calvo) ha mort. Dels 10 jutges amb dret a vot, quatre continuen en el càrrec després del venciment del seu mandat, com a conseqüència del sòrdid desacord entre el Govern i l'oposició sobre la renovació d'un organisme definit recentment per José Luis Rodríguez Zapatero com el «cor de la democràcia». Un cor amb les vàlvules obturades, ja que només la meitat dels seus integrants estan avui lliures de contratemps o de pròrroga. Aquesta és la cort de cassació que està a punt de decidir sobre l'Estatut de Catalunya. Per respecte al tribunal -un respecte sens dubte superior al que en diverses ocasions aquest s'ha mostrat a si mateix-, no farem més al·lusió a les causes del retard de la sentència.

Avanç o retrocés

La definició de Catalunya com a nació al preàmbul de l'Estatut, amb la consegüent emanació de símbols nacionals (¿que potser no reconeix la Constitució, al seu article 2, una Espanya integrada per regions i nacionalitats?); el dret i el deure de conèixer la llengua catalana; l'articulació del Poder Judicial a Catalunya, i les relacions entre l'Estat i la Generalitat són, entre altres, els punts de fricció més evidents del debat, d'acord amb les seves versions, ja que una part significativa del tribunal sembla que està optant per posicions irreductibles. Hi ha qui torna a somiar amb cirurgies de ferro que tallin de soca-rel la complexitat espanyola. Aquesta podria ser, lamentablement, la pedra de toc de la sentència.

No ens confonguem, el dilema real és avanç o retrocés; acceptació de la maduresa democràtica d'una Espanya plural, o el seu bloqueig. No només estan en joc aquest o aquell article, està en joc la mateixa dinàmica constitucional: l'esperit de 1977, que va fer possible la pacífica transició. Hi ha motius seriosos per a la preocupació, ja que podria estar madurant una maniobra per transformar la sentència sobre l'Estatut en un verdader tancament amb pany i forrellat institucional. Un enroc contrari a la virtut màxima de la Constitució, que no és sinó el seu caràcter obert i integrador. El Tribunal Constitucional, per tant, no decidirà únicament sobre el plet interposat pel Partit Popular contra una llei orgànica de l'Estat (un PP que ara es reaproxima a la societat catalana amb discursos constructius i actituds afalagadores).

Els pactes obliguen

L'alt tribunal decidirà sobre la dimensió real del marc de convivència espanyol, és a dir, sobre el més important llegat que els ciutadans que van viure i van protagonitzar el canvi de règim a finals dels anys 70 transmetran a les joves generacions, educades en llibertat, plenament inserides en la complexa supranacionalitat europea i confrontades als reptes d'una globalització que relativitza les costures més rígides del vell Estat nació. Estan en joc els pactes profunds que han fet possible els 30 anys més virtuosos de la història d'Espanya. I arribats a aquest punt és imprescindible recordar un dels principis vertebradors del nostre sistema jurídic, d'arrel romana: Pacta sunt servanda. Allò pactat obliga.

Hi ha preocupació a Catalunya i cal que tot Espanya ho sàpiga. Hi ha alguna cosa més que preocupació. Hi ha un creixent atipament per haver de suportar la mirada irada dels que continuen percebent la identitat catalana (institucions, estructura econòmica, idioma i tradició cultural) com el defecte de fabricació que impedeix a Espanya assolir una somiada i impossible uniformitat. Els catalans paguen els seus impostos (sense privilegi foral); contribueixen amb el seu esforç a la transferència de rendes a l'Espanya més pobra; afronten la internacionalització econòmica sense els quantiosos beneficis de la capitalitat de l'Estat; parlen una llengua amb més marge demogràfic que el de diversos idiomes oficials a la Unió Europea, una llengua que, en lloc de ser estimada, resulta sotmesa tantes vegades a un obsessiu escrutini per part de l'espanyolisme oficial, i acaten les lleis, per descomptat, sense renunciar a la seva pacífica i provada capacitat d'aguant cívic. Aquests dies, els catalans pensen, sobretot, en la seva dignitat; convé que se sàpiga.

Som en vigílies d'una resolució molt important. Esperem que el Constitucional decideixi atenent les circumstàncies específiques de l'assumpte que té entre mans -que no és sinó la demanda de millora de l'autogovern d'un vell poble europeu-, recordant que no existeix la justícia absoluta, sinó només la justícia del cas concret, raó per la qual la virtut jurídica per excel·lència és la prudència. Tornem a recordar-ho: l'Estatut és fruit d'un doble pacte polític sotmès a referèndum.

Solidaritat catalana

Que ningú es confongui, ni malinterpreti les inevitables contradiccions de la Catalunya actual. Que ningú erri el diagnòstic, per molts que siguin els problemes, les desafeccions i les contrarietats. No som davant d'una societat feble, postrada i disposada a assistir impassible al deteriorament de la seva dignitat. No desitgem pressuposar un desenllaç negatiu i confiem en la probitat dels jutges, però ningú que conegui Catalunya posarà en dubte que el reconeixement de la identitat, la millora de l'autogovern, l'obtenció d'un finançament just i un salt qualitatiu en la gestió de les infraestructures són i continuaran sent reclamacions tenaçment plantejades amb un amplíssim suport polític i social. Si és necessari, la solidaritat catalana tornarà a articular la legítima resposta d'una societat responsable.

Aquest text s'ha publicat a El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, Avui, El Punt, Diari de Girona, Diari de Tarragona, Segre, La Mañana, Regió 7, El 9 Nou, Diari de Sabadell i Diari de Terrassa.

servido por josep_pepus 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jordi tuneu

jordi tuneu dijo

QUERIDOS HERMANOS COINCIDO PLENAMENTE CON VUESTROS COMENTARIOS,DEBEMOS SEGUIR POR ESTA SENDA DE PRINCIPIOS,CONSTANCIA, Y NO ABANDONAR NUNCA ESTA SANA LUCHA A LA CUAL NOS HAN ENVIADODESDE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS.TENEMOS FRASES Y PRINCIPIOS QUE AUNADOS SON NUESTRA ESENCIA.
DIJO DON LLUIS COMPANYS:TORNAREM A LLUITAR,TORNAREM A SOFRIR, TORNAREM A VENCER.
TECORDEM : MAI NO MORIREM Y LA ULTIMA COMO DICE NUESTRA CANCION PATRIOTICA: SOM I SEREM GENT CATALANA TAN .....
SOC FILL DE PARE CATALA.
DESDE MONTEVIDEP UNA ABRAÇADA. ADEU - SIAU

28 Enero 2010 | 01:53 PM

josep_pepus

josep_pepus dijo

Gracias por el comentario desde Montevidoe.

30 Enero 2010 | 05:54 PM

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PIENSO, LUEGO EXISTO

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Se podría decir que soy peculiar. Algo obstinado, no me va la hipocresía, y valoro la amistad.

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